22 octubre, 2007

"Soy yo"

El otro día elaborando un dossier de prensa para Carmen Lillo encontré un recorte de prensa. En él salía Aída de la CNT sentada junto a Aris de la Socio-Cultural “Aldea Moret”. Estaban presentando las jornadas “Mujer y Lucha” que se celebraron en Aldea Moret en el 2005. Hace mucho que no sé nada de Aída, se marchó hace ya más de un año. Tanto ella como su hija eran y son muy guapas. Su hija solía aparecer de vez en cuando por las reuniones del Foro Social. Estaba siempre con la madre y con Juanma y la niña correteaba por todo el piso de la calle Pizarro en el que nos reunimos varios colectivos. A Juanma le he escuchado a veces en el programa de radio “Libertad Bajo Palabra” sobre la realidad de la Instituciones Penitenciarias. Es un programa de RNE que se emite los domingos a las once o a las doce de la noche. Hace tiempo que no lo escucho y no recuerdo la hora. De la niña tengo una foto en color ampliada.

Con la CNT hemos hecho varias acciones. En el verano del 2005 estuvieron presente en el “Primer Encuentro Asociativo de Aldea Moret”. Fue ese verano cuando me di cuenta que no sabía lo que era y todavía no lo sé. Me acerqué al puesto de la CNT y estuve con Aída. Compré una chapa negra con la letra “a” en un círculo. Aida me dijo: “pensaba que eras comunista”. Le dije que no era comunista pero no le dije que estaba afiliado a la CGT. No lo hice por ocultarlo o a lo mejor sí. En estas situaciones suelo bloquearme. El caso es que me llevé la chapa y todavía la tengo aunque hace tiempo que no me la pongo.

Manolo me ayudó a no creer en la pureza y a no esforzarme en conseguirla. Tengo contradicciones que me las puedo echar al hombro y caminar con ellas.

José Ribas en “Los 70 a destajo. Ajo blanco y libertad” (2007) me ha ayudado a entender que es mejor ir por libre. O por lo menos, no ser extremista o dogmático y menos seguir las directrices de ningún partido o manual ideológico.

Creo que ahora en Aldea Moret es el momento de sentarse a hablar. Ahora nos escuchan o eso parece. El caso es que hay que sentarse a hablar por encima de lo que vayamos a conseguir. Es más, ahora mismo creo que muchas de las cosas que se puedan conseguir, pueden surgir de ese diálogo. Y por sentarse a hablar uno no deja de ser quien es, aunque yo todavía no entienda qué es eso de ser esto o lo otro.

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