26 octubre, 2007

“Asuntos mundanos. Uno”.

Esta semana no he tenido coche y he tenido que utilizar el autobús. Aunque ya era consciente de lo caro que era el Transporte Público de Autobús en Cáceres, esta semana lo he comprobado en la práctica. El billete ordinario cuesta 75 céntimos. Si haces dos viajes al día (de tu casa al trabajo y de éste a casa), al día gastas 1,50. Cinco días a la semana en autobús suponen un gasto de 7,50. Si me cuesta utilizar el autobús, con estos precios más todavía. Y no es que el coche sea más barato. El coche, además de ser más caro que el autobús, es también más contaminante en todos los sentidos: ruidos en las calles, mayor expulsión de dióxido de carbono a la atmósfera por el alto número de coches en la ciudad...Supongo que a las personas que vivimos en la periferia, la única ventaja que le encontramos al coche es la posibilidad de evitar utilizar cuatro autobuses al día y la posibilidad de aparcar justo enfrente de tu trabajo, aunque esto último sea una fantasía. Y no nos confundamos. No se trata de que las personas de la periferia nos vengamos a vivir al centro de la ciudad y menos, cuando en la periferia, se ofertan y proyectan Viviendas de Protección Oficial de 90 metros cuadrados por 47 mil euros. Se trata de que los responsables de diseñar nuestra ciudad, manipulados o engañados por intereses privados o conscientes de ello, no obliguen a los ciudadanos a desplazarse fuera de la misma. Y no solamente nos obligan a vivir en la periferia. También nos obligan a estudiar en una Universidad creada en la periferia. En Cáceres tuvimos la oportunidad de conservar una Universidad integrada en el casco urbano.


Ahora, la Junta de Extremadura tiene en sus manos la posibilidad de echar atrás el nuevo y desastroso Plan General Municipal (PGM) presentado por el Ayuntamiento de Cáceres. Si se frena dicho plan, se frenarán aberraciones como la construcción del Residencial Universidad cuya Línea 3 de autobús se suele pasear vacía por el barrio. A la empresa privada que gestiona el servicio le interesa, ya que, cobra por kilómetro recorrido en lugar de por pasajero. Y mientras tanto Aldea Moret tiene que mantener la Línea 3: a pesar de las campañas que se han hecho en Aldea Moret para bajar el precio del autobús, la respuesta y amenaza del Ayuntamiento, era subir aún más el precio para poder mantener la Línea 3 y otras líneas deficitarias de la ciudad. Las reivindicaciones consiguieron que, de momento, el billete de autobús no suba. El problema será conseguir que el precio baje.

Y mientras tanto, la empresa privada que tiene la concesión del Transporte Público exige y se le concede. A los ciudadanos nos toca asumir el gasto de todo este despropósito. Esto ocurre, ya que, los políticos han privatizado un servicio público perdiendo su control sobre él y han diseñado mal nuestra ciudad. En este caso por crear barrios fuera de la ciudad, allí donde no hay nada y, por lo tanto, después habrá que llevar unos servicios, aunque sean mínimos.

A pesar de todo me esforzaré por utilizar menos el coche y más el transporte público. Y me esforzaré todavía más por conseguir mejoras para el barrio de Aldea Moret, barrio al que me debo.

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