30 marzo, 2007

“Badajoz grita Refinería No”.

En Badajoz, finales de mayo o principios de junio, asistí por primera vez a una concentración Refinería No. Fue en el Paseo de San Francisco. Hacía mucho calor y había mucho ruido, un ruido muy alegre y agradable. El ruido de la democracia participativa. Fui con Patricia. Llevábamos una pancarta que rezaba: “Caceres e Portalegre dizem Refinaria Nao”. Para un portugués la pancarta no pasaría desapercibida y sólo alguien muy inocente pensaría que Mata Caceres, el alcalde de Portalegre, se posicionaría en público en contra del proyecto. Cáceres, era por mi. Portalegre, por ella.
Recuerdo la fuente y una sed tremenda. También unas ganas tremendas de subir y gritar por el micrófono. Todo llegaría.
Refinería No, ya significaba para mi algo más que una camiseta negra.

No hay comentarios: