03 enero, 2007

"Otra forma de pensar, de vivir".

El formato original de la presente foto ha sido reducido. No sé si tendrás la posibilidad de aumentar la foto. Si la tienes, podrás comprobar cómo en los preciosos y enormes ojos del bebé, aparece la persona que hizo la foto. Si observas con atención podrás ver lo siguiente: otras formas de pensar y de vivir. Comprobarás que no hace falta mucho, mucho de lo material. Hará falta mucho valor para enfrentarse al terrible monstruo que es la sociedad de consumo. También hará falta mucho valor para enfrentarse a esos profesionales que te aconsejan derribar y destruir todo y empezar de nuevo. Valor para hacer una casa a su medida y no a la medida del arquitecto o constructora sin personalidad y sin escrúpulos. Adosados impersonales, sobran. Observarás que no tienen miedo y que tienen mucho gusto al situar el salón nada más entrar en la casa: unas preciosas estanterías repletas de sabiduría, de inquietud, de horas de diversión. Observarás que los recién llegados no tienen prejuicios y no les preocupa el qué dirán: así, disfrutamos de una agradable comida en una mesa desnivelada. En realidad, el desnivel estaba en el suelo. El “integrismo” conllevaba conservar el suelo original. Además, es un desnivel muy agradable que nada tiene que ver con el “desnivel intelectual” tan difundido en las revistas de decoración. Lo agradable está en romper con lo establecido. Ahora bien, todo esto que se puede observar, requiere de mucho esfuerzo, muchas luchas, mucha pasión. No tanto de dinero, que también es necesario. Buenas personas, esta es la clave.

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