30 diciembre, 2006

"Una inagotable esperanza".

He escuchado la fatídica noticia. Sólo puedo traer a mi mente el texto que leí en la Artamugarriak de Aldea Moret: Una inagotable esperanza. Me voy a ahorrar unos cuantos exabruptos. Pero, nunca olvidaré, que lo acontecido hoy en Madrid, era lo que estaban esperando muchos de esos señores que dirigieron y quieren dirigir el país. Esa derecha que va a misa y que en sus rezos, pedían a Dios que hoy hubiese, a estas horas, dos desaparecidos.
“Una inagotable esperanza”. José Saramago.
Es cierto que existe una terrible desigualdad entre las fuerzas materiales que proclaman la necesidad de la guerra y las fuerzas morales que defienden el derecho a la paz, pero también es cierto que, a lo largo de la Historia, sólo con la voluntad de los hombres, la voluntad de otros hombres ha podido ser vencida. No tenemos que confrontarnos con fuerzas trascendentales, sino, y sólo eso, con otros hombres. Se trata, por tanto, de hacer más fuerte la voluntad de paz que la voluntad de guerra. Se trata de participar en la movilización general de lucha por la paz: es la vida de la Humanidad la que estamos defendiendo, ésta de hoy y la de mañana, que quizás se pierda si no la defendemos ahora mismo. La Humanidad no es una abstracción retórica, es carne sufriente y espíritu en ansia, y es también una inagotable esperanza. La paz es posible si nos movilizamos para conseguirla. En las conciencias y en las calles.

Amigos, Pax Avant! Amigos, la Paz Avanza!
Enemigos, Pax Avant! Enemigos, la Paz Avanza!

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