23 octubre, 2006

“Grupos sociales, grupos musicales…en definitiva, personas”.

Grupos sociales, grupos musicales, grupos humanos. Según mi experiencia, los grupos lo forman personas, personas individuales. Los grupos que me interesan son los que no obedecen ni responden a una “marca” o rinden culto a una serie de tradiciones. Me interesan los grupos vivos, los grupos plurales, los grupos y las personas que trabajan en lo social por encima de lo económico. Es decir, me interesan los grupos de verdad. Las grandes empresas o multinacionales tienen un departamento de recursos humanos en los que se supone que se cuida y mima al grupo humano que trabaja en la empresa. En realidad, lo que se cuida y mima es el nombre de la empresa, la “marca”, el capital, la tradición. Esos grupos no me interesan, ya que, no los considero grupos.
Un grupo social o musical de tener principios, tiene que tener uno esencial: facilitar y favorecer la comunicación de todos y cada uno de sus miembros. Tiene que ser un espacio en el que todas las personas que forman el grupo puedan expresar su opinión y pueda llevar a cabo sus propuestas. En la práctica, todos sabemos que esto no es fácil. Por muy difícil que sea, todo grupo que se autodenomine como tal, tiene que regalar a sus miembros o mejor, a las personas que forman dicho grupo, ese espacio. Es decir, no puedo denominar grupo a una “marca” en la que siguen el dictado de una o dos personas. Los roles, el afán de protagonismo, la falta de comunicación o las barreras de comunicación….tienen que ser problemas a superar en los grupos. Pero algo que no se puede superar es el conservadurismo, la tradición que arrastran muchos grupos y, lo más grave, el dictado de algunas personas que dicen haber creado un grupo. Desagradable también es cuando algunas personas "pasan factura": yo hago esto y lo otro. De manera consciente o inconsciente establecen una comparación odiosa con el compromiso del resto de personas. El pasar factura puede ser un síntoma de las personas "quemadas".
Un grupo social que está creciendo y aprendiendo es, por ejemplo, la Asociación Socio-Cultural “Aldea Moret”. Lleva dos años cuidando y atendiendo a cada una de las personas que forman el grupo social. Hay problemas, indudablemente. Problemas de roles, de falta de comunicación…pero todas las personas son conocedoras de que existe un pequeño universo en el que se pueden expresar. Y con expresar no sólo hablo de la comunicación oral. Es decir, hay personas que se expresan con una pancarta en la mano, gritando en un pleno o defendiendo a su manera la pluralidad del grupo.
Un grupo social consolidado es el Foro Social de Cáceres “Otro Mundo Es Posible”, grupo plural donde los haya. Es un verdadero ejemplo de grupo a seguir en el que hay un espacio de encuentro y de diálogo. Es un grupo plural que está por encima de principios, de dogmas, de dictados. Es un grupo que se ha reinventado como grupo y que ha reinventado todos los conceptos para ponerlos al servicio de la persona. Es un grupo, son unas personas, que se abren a todas aquellas personas que quieran entrar en el grupo.
En la música, no es un modelo a seguir, Dover. Tres personas han echado al antiguo bajista. Han sido incapaces de dialogar y de solucionar el asunto en el seno de lo que fue un grupo. Ahora, el asunto está en los tribunales. El nuevo bajista, es el novio de la cantante.
En la música, hay muchos ejemplos de supuestos grupos. Para mí, cuando un grupo deja de serlo, es cuando se expulsa a las personas por el bien de la “marca”, en este caso, el nombre del “grupo”. Esto es lógico en muchas personas que trabajan en la música y que tienen como objetivo mantener con vida su empresa. Pero es menos lógico en verdaderos grupos que peligran como tal por no empatizar con las personas que forman parte de su grupo. Pero lo más desagradable es el dictado en los grupos.

1 comentario:

Furillo dijo...

vista aerea aldea moret.