11 octubre, 2006

“De vuelta a lo local”.

Ayer me encontré con una vecina a la que admiro mucho. Es una mujer sonriente pero ayer la sonrisa no estaba en su cara. Mi marido está mejor. Es normal es una cuesta terrible (es la que va a dar a la Plaza de Santa Clara en la Parte Antigua de Cáceres); No, no, desde el infarto se cansa más. El marido no habla. Mueve la cabeza, confirmando las palabras de su mujer. Le cuento que de momento estamos ganando la batalla del Poblado Minero. Pues nosotros estamos mal, bastante mal. La asociación va a hablar con el ayuntamiento y al día siguiente, los disidentes van a hablar también con ellos. Van a dejar de tomarnos en serio. Tengo intención de irme. Yo escucho y lo único que logro decirle es que tiene que resistir.
Aldea Moret, algunas asociaciones, algunas personas, están más que politizados. Aldea Moret, un lado oscuro de la aldea que llevo en el corazón, vende a sus vecinos a unos concejales que sólo ofrecen al barrio promesas que se las lleva el viento. Y se trata de negocios que se cierran con una sardina frita en una mano y un vaso de vino, en la otra. La verbena, sonará en la madrugada.

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