12 septiembre, 2006

“El Día de Extremadura: la gran mentira”. 8 de septiembre de 2006.

“Extremadura no tiene que ser menos que ninguna otra comunidad”. Mientras estaba en la cama, reposando, con el fin de curar mi esguince lo antes posible, escuché la anterior frase. La mencionaba un político en la “fiesta” celebrada en el auditorio de Cáceres. Como soy muy mal pensado y tengo mala leche, lo primero que pensé era que, con esa afirmación (“Extremadura no tiene que ser menos que nadie”), quedaba justificado el proyecto de instalar una refinería en Tierra de Barros. Tarragona o Puertollano tienen refinería, por lo tanto, nosotros no vamos a ser menos ¡Qué carajo!
Pero no nos equivoquemos, todas las Comunidades Autonómicas aprovechan su “día” para hacer propaganda, es decir, para contar mentiras. Siguiendo con el ejemplo anterior, es una mentira la política medioambiental que se defendió en el auditorio de Cáceres o que se escondió, mejor dicho. La verdadera política medioambiental era la que se defendía en la calle, a tan sólo unos pasos de las butacas en la que reposaban sus traseros los asistentes a la entrega de “trozos de metal”: ¡Extremadura crece sin Refinería! gritaban en la calle cientos de personas en lo que vino a representar la verdadera fiesta, una fiesta democrática y popular.
¿Por qué hablamos de mentira? Es sencillo, el programa electoral del PSOE referente a política medioambiental es todo lo contrario a la instalación de una refinería en el corazón de Tierra de Barros. De ahí, que el otro día, en la calle se gritara la Verdad y dentro se contara la Mentira.
Pero Extremadura, no tiene que ser menos que ninguna otra comunidad. Si ellas cuentan mentiras, nosotros vamos a contarlas también.

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