10 agosto, 2006

"Fran del Buey. Asociación PreSOS Galiza" (11 de marzo 2006).

Se me antoja que Fran del Buey tiene que tener muchos enemigos. En Aldea Moret, se ha ganado a un buen puñado de amigos y de amigas. Fran vino a hablarnos de los “Nadie”, los pobres. Y de eso, en Aldea Moret, sabemos mucho. Somos pobres. Conocemos el juego. Hoy tenemos para pagar la hipoteca pero mañana quién sabe. Los enemigos, ya sabéis quiénes son. Fran nos habla que le han bastado pocos minutos para sentirse identificado con Aldea Moret. Él también viene de un barrio como el nuestro. Es entonces cuando somos conscientes que es nuestro hermano y que viene a hablarnos de la Verdad. Mi profesor de Filosofía nos contaba que la Verdad era tan inalcanzable como el Horizonte: cuanto más te aproximas a éste más lejos está aquella. Pues Fran nos trae la Verdad. La Verdad que un día en el instituto pensé que nunca llegaría a conocer. Nuestro amigo nos cuenta que: “Cada cinco minutos en algún rincón de España una persona usuaria de drogas por vía parenteral ingresa en una prisión, lugar donde puede que no esté permitido el Programa de Intercambio de Jeringuillas (PIJ) por cuestiones políticas, y puede que una misma jeringuilla sea usada por veinte usuarios; ocurre que un Estado, que debería ser garante de los derechos humanos, permite que sea un funcionario el que no te dé la jeringuilla”. La Verdad que nos trae Fran nos hace recordar a todos esos vecinos de Aldea Moret que por robar una radio fueron apresados. Que la jeringuilla comunitaria de la prisión les mató. Los enemigos de Fran, ya sabéis quiénes son. Nos cruzamos con ellos todos los días, los vemos en televisión, forman parte de los partidos políticos mayoritarios a los que alguna vez votamos.Fran, mientras habla, sostiene en sus manos un libro de edición de bolsillo. “Es un libro lleno de Verdades y de Mentiras, aquí está todo”. El libro es la Constitución Española y Fran nos cuenta que tuvo que “dormir con leyes” para defenderse de sus enemigos. Esos con los que todos los días nos cruzamos en nuestras calles.Nos cuenta que simplemente hay que aplicar la Ley. Cuando se encuentra con la injusticia del patrón que se niega a pagar a los inmigrantes porque no tenían contrato y ahora no lo pueden demostrar, nuestro amigo, con el libro de bolsillo en la mano dice: “es cuestión de las gafas de la justicia que uses; tú dices qué no hubo trabajadores ¿quién levantó ese muro entonces? ¿Qué fue lo que ensució las manos de estos trabajadores?”. Y Fran, gana. La evidencia es invencible y nos anima a denunciar todas nuestras injusticias diarias. Nos habla de su madre y de todas las madres de Aldea Moret que trabajan de limpiadoras en casas ajenas. Muchas de ellas, en las casas de nuestros enemigos. De esos que no contratan a la mujer que les limpia la mierda y que luego les niegan el pan porque sostienen que allí nunca “Nadie” trabajó. Fran es un sabio que cuenta Verdades. Es un “Nadie”, es uno de los nuestros.

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