La nueva reforma educativa que el
gobierno acaba de aprobar no es más que un paso más para volar -de
manera controlada- el mundo que conocimos.
Esta triste historia comenzó hace
mucho. Por ejemplo, Felipe González ya “externalizaba”
servicios. Ahora está a sueldo de una multinacional y se niega a
hacer público lo necesario que es modificar nuestros hábitos de
consumo para así evitar el colapso del mundo en el que vivimos.
El destino que han marcado todos estos
personajes que han copado y copan los puestos de poder es el neoliberalismo
salvaje y despiadado. Y el viaje comenzó hace mucho...
Lo he pensado muchas veces y siempre
concluyo en lo siguiente: el egoísmo. Creo que podemos tener una
educación y sanidad públicas para todas las personas. También creo que lo
anterior no debería causar daño a nadie. También creo que quien no
esté de acuerdo con lo anterior puede pagar de su bolsillo la
educación y la sanidad que quiera. Cuando alguien me dice que no
quiere pagar impuestos para que mis hijos estudien en un colegio
público, ya que, sus hijos van a un colegio privado y tiene que
pagar ya por esa educación privada, siempre concluyo en lo mismo:
egoísmo.
Esta nueva reforma educativa es un
guiño y una sonrisa a todas esas personas que no quieren pagar
impuestos para que nuestros hijos estudien en colegios públicos o
para que tengan una sanidad pública. Yo quiero una reforma educativa de verdad y no el capricho del gobierno de turno pero especialmente quiero seguir contando con una educación
pública para todos -incluidos ellos, esos que no me
quieren ni a mí ni a los míos-.
La nueva reforma educativa que el
gobierno acaba de aprobar no es más que un paso más para volar -de
manera controlada- el mundo que conocimos. Se trata de un guiño.
Parece que ríen. A mí me parece que son repugnantemente egoístas.





































